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miércoles, 24 de agosto de 2011

Carcasona

Carcasona es la capital del departamento de Aude, en la región Languedoc-Rosellón (Francia). Hacia el año 800 a. C., la ciudad, situada en una colina, se convirtió en un importante centro de intercambio comercial.

Carcasona empezó a ser estratégicamente importante a partir del momento en el que los romanos fortificaron la cima de la colina, alrededor del año 100 a. C. y la convirtieron en el centro administrativo de la colonia de Iulia Carcaso, denominada más adelante como Carcasum y Carcasso. La mayor parte de las murallas septentrionales son de esa época.

En el siglo V, los visigodos ocuparon la ciudad y construyeron más fortificaciones que aún se conservan. Rechazaron con éxito los ataques de los francos. Los musulmanes tomaron la ciudad en el año 725 pero el rey Pipino el Breve los expulsó en el 759, cediéndolo a Bellón, mítico primer conde de Carcasona y fundador de las ramas dinásticas de las casas condales de Barcelona y otras de Occitania y descendiente de la nobleza visigoda.

Carcasona es famosa por su papel durante la cruzada contra los albigenses, cuando la ciudad era un feudo de los cátaros. En agosto de 1209, el ejército de los cruzados de Simón de Montfort forzó la rendición de la ciudad después de un sitio de quince días. Tomó como prisionero a Raimundo Roger Trencavel y se convirtió en el nuevo vizconde. 

Amplió las fortificaciones y Carcasona se convirtió en una ciudadela de la frontera entre Francia y la Corona de Aragón. En el año 1213, la batalla de Muret, ganada por Simón de Montfort contra el rey Pedro II de Aragón, marcó el preludio de la dominación de los reyes de Francia sobre Occitania.













lunes, 22 de agosto de 2011

El Kremlin de Súzdal

El Kremlin de Súzdal, es un kremlin totalmente medieval del siglo X. La primera mención escrita del Kremlin de Súzdal data de 1024. El Kremlin está en la curva del río Kamenka en la parte meridional de la actual ciudad de Súzdal. 

Posee una iglesia de culto ortodoxo de arquitectura tradicional rusa de los siglos XVI y XVII, junto con algunos edificios anexos como el Convento de Maríaa Protectora, antiguo lugar de exilio y retiro de damas de clase social alta como las mujeres de los zares Iván III el Grande, Basilio III y Pedro I el Grande.












La Puerta Dorada de Vladímir

La Puerta Dorada de Vladímir, es un arco de triunfo ubicado en Vladímir, Rusia.

Fue construida entre 1158 y 1164, es el único ejemplo conservado —aunque parcialmente— de las antiguas puertas de entrada a la ciudad, que se situaban en la antigua muralla, ya desaparecida, para guardar la entrada oeste de la ciudad. En su interior hay un museo dedicado a invasión mongola de Rusia que se produjo en el siglo XIII.

Las "puertas doradas" existían en las ciudades sagradas de la Iglesia Ortodoxa —Jerusalén, Constantinopla, y Kiev—. Para convertir a Vladímir en su capital, el príncipe Andrei I de Vladímir —conocido como Andrei Bogolubsky— quería emular estas estructuras, y para ello puso en funcionamiento una torre alta sobre la principal puerta de la ciudad, que sería erigida en piedra caliza y cubierta con placas de oro. 

Es probable que los mamposteros fueran de Bizancio, ya que utilizaban las medidas griegas más que las rusas. El arco principal medía 15 metros de alto. La estructura estaba coronada con una iglesia barbacana dedicada a la Deposición del Manto de la Vírgen, simbolizando la protección de Theotokos sobre Vladímir.

Las puertas resistieron la destrucción de Vladimir por parte de los mongoles en 1237. A finales del siglo XVIII, sin embargo, la estructura estaba tan deteriorada que Catalina la Grande temía atravesar el arco por miedo a que éste se derrumbara. En 1779, ordenó las medidas y planos detallados para la ejecución del monumento. 

En 1795, después de muchas discusiones, las bóvedas y la iglesia barbacana fueron demolidas. Construyeron dos torres flanqueadoras para reforzar la estructura, y posteriormente reconstruyeron la barbacana en base a los planos de 1779.







jueves, 18 de agosto de 2011

Catedral de Santiago de Compostela

La Catedral de Santiago de Compostela es un templo de culto católico situado en la ciudad homónima, en el centro de la provincia de La Coruña, en Galicia (España). 

Acoge el que, según la tradición, es el sepulcro del Apóstol Santiago, lo cual convirtió al templo en uno de los principales destinos de peregrinación de Europa durante la Edad Media a través del llamado Camino de Santiago, una ruta iniciática en la que se seguía la estela de la Vía Láctea comunicando la península Ibérica con el resto del continente.

Esto fue determinante para que los reinos hispánicos medievales participaran en los movimientos culturales de la época; en la actualidad sigue siendo un importante destino de peregrinación.

Un privilegio concedido en 1122 por el papa Calixto II declaró que serían «Año Santo» o «Año Jubilar» en Compostela todos los años en que el día 25 de julio, día de Santiago, coincidieran en domingo; este privilegio fue confirmado por el papa Alejandro III en su bula Regis aeterni en 1179.

Según la tradición, el Apóstol Santiago el Mayor difundió el cristianismo en la península Ibérica. En el año 44 fue decapitado en Jerusalén y sus restos fueron trasladados posteriormente a Galicia en una barca de piedra. A raíz de las persecuciones romanas de los cristianos de Hispania, su tumba fue abandonada en el siglo III.

Siempre según la leyenda, esta tumba fue descubierta en torno al año 814 por el ermitaño Pelayo (Pelagius) después de ver unas luces extrañas en el cielo nocturno. El obispo Teodomiro de Iria reconoció este hecho como un milagro e informó al rey Alfonso II de Asturias; el rey ordenó la construcción de una capilla en el lugar. Dice la leyenda que el rey se convirtió en el primer peregrino en este santuario.

Esta capilla fue seguida por una primera iglesia el año 829 y posteriormente por una iglesia prerrománica el 899, construida por orden del rey Alfonso III, convirtiéndose gradualmente en un importante lugar de peregrinaje. El año 997 esta iglesia primitiva fue reducida a cenizas por Almanzor, comandante del ejército del califa de Córdoba.

Las puertas y las campanas de la iglesia, portadas a hombros por cautivos cristianos hasta Córdoba, se añadieron a la mezquita aljama. Cuando Córdoba fue tomada por el rey Fernando III de Castilla en 1236, estas mismas puertas y campanas fueron transportadas por prisioneros musulmanes a Toledo, y se incluyeron en la Catedral de Santa María de Toledo.

La construcción de la actual catedral se inició en 1075 bajo el reinado de Alfonso VI y el patrocinio del obispo Diego Peláez. Fue construida según el mismo plano que la iglesia de ladrillo monástica de San Sernín de Toulouse, probablemente el mayor edificio románico de Francia.

El templo fue construido fundamentalmente en granito. La construcción se detuvo en distintas ocasiones y, según el Liber Sancti Iacobi, la última piedra fue colocada en 1122 y la catedral fue consagrada en 1128.

Según el Codex Calixtinus, los arquitectos fueron «Bernardo el viejo, un maestro maravilloso», su ayudante Galperinus Robertus y, más tarde, posiblemente «Esteban, maestro de catedrales». En la última etapa «Bernardo, el joven» (que posiblemente era hijo de Esteban) terminaba el edificio, mientras que Galperinus estuvo a cargo de la coordinación.

También construyó una fuente monumental delante de la portada septentrional en 1122.





















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