El zorro polar (Alopex lagopus), también llamado zorro blanco o zorro de las nieves es un pequeño cánido que habita en huras a lo largo y ancho de la tundra, generalmente en laderas.
Su principal alimento consiste de pequeños mamíferos y aves, aunque su presa favorita es el lemming. El zorro polar posee unas orejas pequeñas y una borra densa que le permite subsistir y cazar a temperaturas extremas de hasta -50º grados centígrados, en el verano esta capa blanca de pelaje largo cambia por otro pelaje pardo-grisáceo más corto.
En Groenlandia se han documentado ejemplares de pelaje azulado, característica apreciada por los peleteros y potenciada por los criadores. Gracias a que se adapta con facilidad al hombre y al estado doméstico, la caza del zorro ártico ha descendido ya que no es tan importante como antaño, aunque sigue produciéndose.
El zorro polar se distribuye a lo largo de las tundras del norte de Eurasia y Norteamérica, incluidas muchas islas a las que llegaron en su día caminando sobre el hielo. Permanecen activos todo el año y son de los pocos animales que no hibernan o emigran a otras regiones durante el invierno, que suelen pasar sobre los bloques de hielo a la búsqueda de ballenas varadas y carroñas abandonadas por los osos polares, a los que siguen durante días.
Éstos suelen ignorarlos, aunque se han dado casos de ataques de osos contra los zorros árticos. Si algún zorro es sorprendido por el deshielo estival a gran distancia de tierra firme, también puede acabar en las fauces de un tiburón. En tierra, los depredadores más frecuentes son el lobo y el búho nival.















































